Estigmas, las llagas de Cristo
Son heridas sangrantes que brotan de las llagas que causan asombro y espanto a la vez. Y es que estas llagas que se forman espontáneamente sobre las manos, sobre los pies, al costado y en el rostro, se dice que aparecen milagrosamente sobre aquellas localizaciones corporales donde, según la iconografÃa tradicional, fue herido Jesucristo durante su Pasión.
Son llamados lo estigmas, y generalmente se manifiestan en sujetos entregados a una vida intensamente espiritual y sumamente mÃstica, pero se pueden hallar también en otros individuos. Suelen ser personas de profunda religiosidad, obsesionadas por las llagas de Cristo y por sufrir su dolor.
En la historia de la Iglesia se conocen más de 350 casos y setenta y dos de ellos han sido declarados santos. La Iglesia suele distinguir entre estigmas divinos y estigmas diabólicos, dependiendo de la santidad del protagonista del fenómeno en cada caso o de la vida que ha llevado.
Hay gran variedad de estigmas pero nos preguntamos ¿Qué es realmente un estigma? Es una marca, una señal en forma de lesión, surgida sin origen fÃsico aparente, que imita cualquiera de las heridas recibidas por Cristo durante su tortura.
Los más frecuentes e importantes por su profundo simbolismo – fundamental para el Cristianismo – son las lesiones que reproducen las cinco llagas, las perforaciones en pies y manos y la herida de la lanza recibida en el costado. A la lista de estos estigmas por antonomasia se añade el del hombro, que a menudo aparece herido, caÃdo o deformado, evocando asà el peso de la cruz arrastrada por Jesucristo en su camino al Gólgota.
Es famoso el estigma de Francesco Forgione, conocido como el Padre PÃo, que fue un enigma viviente para médicos y especialistas hasta su muerte en 1968. Ingresó a los quince años en un monasterio y hacia el año 1915 sufrió una experiencia que marcó su vida. Tuvo una visión de Cristo mientras se encontraba arrodillado en un banco de la iglesia donde acababa de decir misa. Intentó ocultar sus heridas, pero fue inútil.
Además, el hermano Francesco sufrÃa terribles hipertermias, elevadas subidas de temperatura que hacÃan romperse los termómetros clÃnicos. Diferentes manifestaciones paranormales se producÃan en torno a su persona: bilocación, sanación, don de profecÃa y una extraña capacidad para leer el pensamiento ajeno.
En medio de una intensa visión, el santo contempló la imagen de un serafÃn representando a Cristo crucificado. Mientras lo extraño del hecho turbaba su corazón, empezaron a aparecer en sus manos y pies las marcas de los clavos que poco antes viera en el crucificado que habÃa aparecido ante él.
Para la Iglesia, el estigma es un “carisma”, una marca concedida a las personas especialmente santas para estimular la fe de quienes les contemplan y para servir de ayuda en el camino de autoperfección moral y espiritual del asceta. ¿Gracia divina? ¿Enfermedad? ¿Fenómeno parapsicológico?
Una de las tantas teorÃas que intentan explicar el origen de los estigmas es la idea de que los estigmatizados se hallan psÃquica y emocionalmente unidos a sus creencias religiosas y a los estados mentales que experimentan durante el éxtasis. De esta forma es posible que su mente influya sobre sus organismos hasta el punto de provocar heridas sangrantes que se corresponden con su fe en Cristo.
Lo cierto es que el misterio de los estigmatizados está muy lejos de quedar resuelto. Sin embargo, eso importa poco a los millones de personas que peregrinan a la iglesia de San Giovanni Rotondo para venerar al padre PÃo, el más asombroso estigmatizado y mÃstico de nuestro siglo.

Una Sola Respuesta
Junio 1st, 2009
19:41
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